Cinco trucos para alargar la vida de tu coche

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Consejos de Mantenimiento
1962 - Opel Kadett

A pesar de que a algunos aficionados al mundo del motor les agrada cambiar periódicamente de vehículo para descubrir las prestaciones de los nuevos modelos, es evidente que a la mayoría de los conductores les interesa particularmente que su coche dure lo máximo posible. Si bien el estilo de conducción, la frecuencia de uso o la calidad del vehículo son los factores más relevantes, es posible alargar la vida útil de un coche siguiendo una serie de sencillos trucos. Si lo consigues, quizás algún día tu coche pueda venderse en nuestra sección especial de venta de coches clásicos. Toma nota.

  1. Deja que el motor se caliente: ¿A quién no le ha pasado, y con gran frecuencia, la circunstancia de salir de casa con prisas y acelerar el coche como si se acabaran de apagar los semáforos del GP de Mónaco? Se trata de una mala praxis de la que el motor se resiente en gran medida. Hay que dar tiempo al coche para que se caliente antes de acometer cambios bruscos en la velocidad (que siempre deben ser los menos posibles, en cualquier caso). Los modelos más nuevos requieren menos tiempo pero un pequeño margen es siempre necesario.
  2. Escoge el aceite apropiado y cámbialo cuando proceda: Por su importancia, hemos abordado el tema en un post más amplio. Ni todos los aceites son iguales ni todos ellos son compatibles con el motor de tu coche. Comprueba qué referencia recomienda la casa de tu vehículo y sigue las instrucciones de mantenimiento básicas. No pospongas estérilmente la sustitución del aceite porque las reparaciones serán mucho más caras de lo que te ahorras apurando los plazos (amén de dañar tu coche).
  3. Limpia en profundidad: Lavar el coche no es un expediente que deba solventarse con rapidez. Además de eliminar la suciedad exterior y la de los asientos, es muy importante repasar todos los orificios y juntas del vehículo. Los sistemas de los autolavados no llegan a tanto y debes revisar que no se han colado hojas o insectos y que no hay polvo acumulado. De igual modo, no está de más comprobar el estado de las gomas de las puertas. Su exposición a la suciedad puede hacerles perder elasticidad, así que recuerda limpiarlas por separado.
  4. No pongas a prueba las suspensiones en cada trayecto: Sí, experimentar una conducción deportiva es algo que atrae a muchos usuarios pero ni todas las carreteras son circuitos ni todos los coches están preparados para ello. Cuando circules por superficies irregulares procura adaptar la velocidad para que las suspensiones no trabajen más de la cuenta. De igual manera, aminora el ritmo a medida que te vayas acercando a un badén en los trayectos urbanos. Todo ello también contribuye a evitar un excesivo desgaste de los neumáticos y, dicho sea de paso, a lograr una conducción más agradable para los ocupantes.
  5. Trata con suavidad el cambio de marchas y el embrague: El embrague puede llegar a ser una gran fuente de problemas, sobre todo en los coches con motor de gasolina. No lo mantengas presionado si no hay necesidad de ello, como, por ejemplo, cuando estás parado frente a un semáforo. Cambia de marchas cuando circules a la velocidad preceptiva. Hacerlo antes de tiempo ahoga el motor y retrasarlo lo fuerza en exceso. Al mismo tiempo, suelta el embrague con suavidad cuando cambies la marcha para evitar las famosas y demoledoras ‘rascadas’.

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