¿Dónde está el coche volador?

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Uno de los anatemas clásicos de la ciencia-ficción es el coche volador. Presentado de las formas más rocambolescas y ocurrentes según la ocasión, el vehículo privado de transporte aéreo es una fantasía que a más de uno le agradaría sobremanera ver materializada. No vamos a echar las campanas al vuelo pero es posible que el futuro de la industria automovilística pueda escribirse en cierta medida desde el aire. Así al menos se colige de los llamativos movimientos que se aprecian en la trastienda de algunas marcas tecnológicas. La pregunta es, pues, simple, ¿llegará algún día el coche volador?

En los últimos meses, han proliferado las noticias sobre supuestos intereses de grandes empresarios e inversores por impulsar la fabricación de coches voladores (de los primeros prototipos con posibilidades de viabilidad, se entiende). El cofundador de Alphabet, Larry Page, figuraría como uno de los rostros más conocidos en esta particular carrera por el coche volador. No menos curiosa resulta la atención dispensada por el Gobierno chino a través de la compañía estatal Aviation Industry Corporation of China. A las anteriores referencias cabría sumar el trabajo realizado por la firma holandesa PAL-V, que ha pasado de las ideas a los hechos y ya ha presentado sus primeros proyectos.

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Coche volador con apariencia de helicóptero fabricado por PAL-V. Imagen extraída de popularmechanics.com.

De acuerdo con la opinión de la mayoría de analistas, el estado del debate no sería tanto la existencia o no de la capacidad técnica necesaria para alumbrar un coche volador como la adecuación de este nuevo vehículo al contexto vial. Dicho de otro modo, no vale con fabricar un coche que pueda desplazarse en el aire, hay que conseguir diseños compactos y seguros tanto para los pasajeros como para el resto de los conductores y peatones. En este sentido, se trataría de una situación que guarda ciertos paralelismos con el desarrollo de los coches autónomos, totalmente factibles desde el punto de vista mecánico pero con aspectos que pulir de cara a su expansión.

Y como dar grandes titulares cuesta más bien poco, una empresa norteamericana, Terrafugia, ha anunciado, ni corta ni perezosa, que presentará los primeros coches voladores comerciales dentro de dos años y que empezará a fabricarlos en serie dentro de ocho. Interrogados precisamente por la adecuación de estos vehículos al marco normativo de cada país, los promotores han asegurado que los coches voladores que se presentarán en 2018 cumplirán con los requisitos legales correspondientes. El modelo en cuestión ha sido bautizado como TF-X y ha generado un gran interés tras su recreación digital en un vídeo promocional de la compañía.

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Imagen digital del TF-X. Imagen extraída de terrafugia.com.

En suma, podríamos estar mucho más cerca de la conducción en el aire de lo que nos imaginamos. Las pruebas hace tiempo que dieron comienzo y se han cosechado resultados dispares pero, por lo general, ilusionantes. La firma eslovaca AeroMobil fue una de las primeras en ponerse manos a la obra y en 2012 realizó distintos test que permitieron ajustar parámetros tan decisivos como el peso de los materiales o la potencia del motor (en 2014, fue noticia por sufrir un accidente durante una prueba). Algunos años antes, un grupo de desarrolladores estadounidense realizaron una experiencia similar en el Estado de Massachusetts. En consecuencia, la respuesta más factible a nuestra pregunta inicial es sí, llegaremos a ver los coches voladores.

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