El futuro de los motores de combustión

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Es Vox populi que algunos países como España tengan planes para prohibir las matriculaciones de vehículos de combustión entre 2030 y 2040, concretamente el grupo de países esta formado por Francia, España, Reino Unido, Holanda e Irlanda.

Esta intención de  prohibir la venta de este tipo de vehículos va más allá de las prácticas que se están utilizando para evitar la entrada de vehículos en las grandes ciudades ya que se trata de un prohibición total que a priori afectaría a sectores como el del transporte, y es que, a día de hoy y probablemente en 2030 la evolución de los coches eléctricos no sea suficiente para poder suplir de una manera total a los vehículos actuales, básicamente por autonomía si hablamos de los turismos o porque en vehículos pesados, es simplemente imposible por el peso que debería soportar el vehículo -por culpa de la batería- y que además reduciría hasta la máxima expresión la capacidad de carga de estos vehículos, todo sin contar con otra parte de la ecuación… las redes eléctricas actuales no cuentan con la capacidad suficiente para alimentar a un parqué de vehículos similar al actual y 10 años se antoja un periodo de tiempo demasiado corto para que todo cambie de repente y es que, se llevan muchísimos años investigando con los sistemas de almacenamiento de las baterías  y el único “gran avance” vino de la mano del litio, una fuente además, no especialmente abundante y repartida en grandes yacimientos al estilo del petroleo.

Además, la  industria automotriz genera gran parte de la riqueza exportadora de muchos países europeos -España o Alemania entre ellos- todo ello sin tener en cuenta el carácter intensivo en mano de obra de la misma, los vehículos eléctricos necesitan menos mano de obra, menos piezas y muchas de ellas serían fabricadas directamente en china, por lo que, sin dudarlo puede ser un gran problema para estos países.

Estos últimos días la Unión Europea ha dado una razón más, La comisaria europea de Industria y Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska ha asegurado que estas prohibiciones además irían en contra de la normativa europea y sería totalmente incompatible con la legislación europea.

Quizás seria interesante que los distintos entes políticos se centraran en favorecer el desarrollo tecnológico y la investigación para acabar con la dependencia actual de los motores de combustión en lugar de generar confusión con propuestas de legislaciones que a día de hoy -como dentro de diez años- son simplemente irrealizables.