Iconos de los Rallyes: Carlos Sainz

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Historia de la automoción Iconos de los circuitos

Cuando pensamos en un circuito, nos imaginamos siempre un trazado claramente delimitado y reducido a una superficie acotada, con numerosas curvas, grandes gradas y una serie de instalaciones comunes a cualquiera de ellos. Sin embargo, hay competiciones en las que estas características formales no están tan claras, abriéndose a un espacio mucho más amplio. Los rallies entrarían en esta categoría, siendo sus pilotos algunos de los mejor considerados por los aficionados, dado que son los que más se acercan a ellos en las carreras. El protagonista de hoy de la sección ‘Iconos de los circuitos’ es uno de los pilotos más queridos de esta disciplina: Carlos Sainz.

Carlos Sainz Cenamor nació en Madrid en 1962 como el menor de los hermanos en una familia bastante numerosa. Los estudios no le dijeron mucho pero en cambio los deportes atrajeron su atención hacia múltiples modalidades, como el fútbol, el boxeo o el squash, disciplina en la que incluso conseguiría varios éxitos especialmente reseñables. Curiosamente, sería el primer contacto con un Seat 600 que había adquirido su hermana lo que le llevaría a interesarse por el mundo del motor, ventana hasta entonces cerrada para él. Poco a poco, Sainz afianzó su pasión por los coches y, a finales de la década de 1970, tenía claro hacia dónde dirigir su carrera.

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Carlos Sainz y Luis Moya celebran su victoria en el Rally de Nueva Zelanda en 1990. Imagen extraída de 20minutos.es

El estreno de Sainz en el mundo de la competición llegaría de la mano de una pequeña travesura, cuando falsificó la firma de su padre para poder competir en un torneo de motocross. No menos destacada fue la anécdota del viaje que realizó el futuro piloto con unos amigos a los Alpes, empeñándose en conducir él el coche por las sinuosas pendientes de la cordillera alpina. Su pericia los impresionó a todos y confirmó la voluntad de Sainz de abrazar los rallies. En 1980, el madrileño debutó en el Rally Shalymar de diciembre con un equipo de lo más rudimentario, hasta el punto de tener que efectuar el mismo los ajustes mecánicos necesarios a un modesto Renault 5.

Carlos Sainz ya no abandonaría los rallies e iría perfeccionando un estilo de conducción que, tal y como dejaron claro copilotos, rivales y comentaristas, fue muy depurado desde el primer momento, con una visión especial para el trazado de curvas totalmente inverosímil para un debutante. Las siguientes temporadas fueron viendo cómo la progresión de Sainz no se detendría hasta que en 1985 llegó su primera gran victoria en el Rally Vasco-Navarro. También de la mano de Renault, el esperado debut en el Mundial de Rallies llegaría en 1987.

Aquel año quedó grabado en el currículo del madrileño por la confluencia de dos efemérides, el comentado debut en la élite, la proclamación como campeón de España y el inicio de la prolífica relación profesional con el copiloto Luis Moya. Al año siguiente sumaría su segundo y último título de campeón de España pero sus principales pretensiones estaban ya claramente dirigidas hacia el Mundial de Rallies. En 1989, uniría su destino al de Toyota, marca con la que conseguiría sus mayores éxitos pese a los contratiempos acaecidos en la primera temporada. En 1990, la regularidad del madrileño, con varias victorias en rallies clave, le valdría finalmente su primer título mundial. En 1992, repetiría éxito.

 A partir de ese momento, la trayectoria de Sainz no abandonó la senda del triunfo si bien ya no conseguiría reeditar los grandes éxitos de sus primeras temporadas. Y es que, tras ganar dos de los primeros seis mundiales que disputó, el piloto madrileño ya no volvería a proclamarse campeón. Para la historia ha quedado el lamento suyo y de Moya en el fatídico desenlace del Rally de Gran Bretaña de 1998, en el cual a Sainz se le escapó de las manos un tercer título mundial que parecía tener amarrado. En 2004, y tras su paso por Ford, el bicampeón del mundo anunció su retirada del Mundial pero no de los proyectos deportivos. Además de sus pretensiones de ocupar un puesto directivo en el Real Madrid CF, otra de sus pasiones, Sainz debutó en el Rally París-Dakar en su condición de ilustre ‘jubilado’, lo que no le impidió proclamarse campeón en 2010.

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Carlos Sainz junto a su hijo, piloto de F1. Imagen extraída de marca.com

Hoy, Carlos Sainz sigue participando ocasionalmente en alguna prueba de exhibición además de alentar la carrera de su hijo, Carlos Sainz Jr., en la Fórmula 1.

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  1. Lucianita

    me gustan los autos, el olor a poet, escribir y si nadie me ve imitar a valeria lynch con mi vieja los sabado a la noche. ni hablar del olor a nafta. gracias por la info amo esta pagina chicos.

    besito!!!!!!!!!!!!

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