La historia de Alpine

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Rondaban mediados de los años 50 cuando Jean Rédélé un jefe de taller en Dieppe que hizo carrera en su ciudad natal usando los pocos motores de fabricación francesa que quedaban tras la primera guerra mundial, allí cosecho una colección de éxitos en diversas competiciones bastante importantes concretamente en los Rallies, comenzaría en el rally de Dieppe-Rouen con una  modificación del Renault 4CV modificado, gracias al potencial presentado conseguiría victorias en grandes citas como Mille Miglia o la Coupe des Alpes.   Entre las modificaciones que Rédélé incluyo a su 4CV se encontraba por ejemplo una caja de cambios de 5 marchas que reemplazaría a las 3 que originalmente llevaba el 4 cv o por ejemplo, varios chasis de aluminio que fueron aligerando progresivamente el vehículo.

Alentando por sus éxito que incluso le llevo a rodar a Le mans y Sebring, Rédélé fundaría en 1954  la Société Anonyme des Automobiles Alpine, siendo Paris, donde el padre de Rédélé tenía un taller la primera ciudad en la que se vendieron sus automóviles.

Sería entre 1960 y 1990 la época dorada de la competición de Alpine, que fabricaba vehículos a mano hasta 1960 -llego a fabricar artesanalmente 251 vehículos- y que marco una época con su característica silueta, cuando se conseguiría un palmares altamente destacado.

Alpine nunca ha desaparecido como marca, siempre ha realizado colaboraciones con distintos fabricantes, sin embargo, la nueva juventud le llegaría en 2014 cuando Renault la rescato para relanzar su división deportiva, en 2017 presento el primer modelo de esta nueva andadura, y hoy por hoy presenta un compromiso con la movilidad eléctrica siendo la primera enseña de Renault que dejara de vender vehículos de combustión para convertirse en 100% sostenible.

Un nuevo futuro, deportivo y por supuesto ecológico…