La historia del Bentley Mulsanne

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La marca Bentley nunca ha terminado de arraigar en el mercado español de los coches de lujo y precisamente por ello sus modelos clásicos son bastante difíciles de encontrar en nuestro país. En consecuencia, los coleccionistas y los amantes de la marca británica disponen de pocas ocasiones para hacerse con los principales hitos de la historia del catálogo de la compañía hoy propiedad del Grupo Volkswagen. Uno de estos objetos de deseo es el Bentley Mulsanne, vehículo de marcada raigambre deportiva que gozó de gran éxito en los ochenta y que ha regresado recientemente a la flota de vehículos actuales de Bentley. Conozcamos su historia.

A la altura de 1980, Bentley había realizado importantes avances técnicos para dotar a sus vehículos de una mayor estabilidad, aceleración y potencia en general. La principal muestra de este desarrollo era el remozado motor V8 de 6.750 cc, que fue incorporándose a distintos modelos durante la década de 1970 y que ha servido como base para motorizaciones mucho más actuales (Bentley sigue utilizando hoy, de hecho, un motor V8 con mayor potencia pero marcadas reminiscencias del setentero). En 1980, la compañía de Crewe  presentó el Mulsanne, bautizándolo con el nombre de una curva del circuito de  Le Mans. Quedaba claro cuál era la orientación del coche.

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Reconocible emblema de Bentley en las ruedas. Imagen con licencia Creative Commons.

En materia de diseño, Bentley apostó claramente por mantener la esencia de sus líneas más exitosas y apostar por una concepción clásica de la conducción deportiva. En este sentido, el Mulsanne no supuso ni mucho menos una revolución en la estética de los deportivos de lujo, sino que se preocupó por conseguir un diseño impecable y actualizado en base a las carrocerías más arraigadas en la marca inglesa. Sea como sea, los pequeños detalles sí que mostraban una evolución manifiesta: corrector automático de estabilidad en carretera, embellecimiento en general de la carrocería, suspensión neumática, asientos con ‘memoria’ (con posterioridad a la primera versión)…

A medida que avanzaba la década, Bentley fue mejorando también aspectos como la seguridad, para lo cual comenzó a incorporar el sistema de frenado ABS en la mayoría de nuevos vehículos que salían de sus factorías. En el caso del Mulsanne, este complemente le vino como anillo al dedo porque le permitió exprimir mejor sus posibilidades deportivas. Previamente, la firma británica había alumbrado el Mulsanne  Turbo, versión que no iba mucho más allá de lo visto en la primera generación de la línea a efectos estéticos pero que incorporaba el sistema turbo-compresor Garret-Airesearch T 048 y que reducía ligeramente el peso del vehículo. De este modo, la potencia del coche permitía acercarse a los 200 km/h.

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Impecable y elegante Bentley Mulsanne disponible en Automóviles Argüelles.

 El Bentley Mulsanne se mantuvo en producción hasta 1992, cuando la marca comenzó a centrarse en nuevos diseños que posteriormente darían origen al Azure (1995) y al Arnage (1998). En Automóviles Argüelles tenemos el honor de contar con uno de los últimos coches fabricados en el marco de la primera generación del Mulsanne, en tanto fue matriculado en 1993. El estado de conservación es impecable y cuenta con todas las características técnicas y estéticas que hemos detallado con anterioridad, por lo que constituye una muestra excepcional de la línea Mulsanne. Por cierto, en 2010 Bentley recuperó esta denominación pero modificó por completo la fisionomía del vehículo.

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