Una mirada al futuro de la automoción

Motor Noticias

Hoy vamos a jugar a ser adivinos intentando desgranar algunos de los retos que el sector va a tener en los próximos años, y es qué, el momento es apasionante, el cambio del paradigma de la movilidad con el abandono de los combustibles fósiles tendrá y de hecho, esta teniendo, un impacto sobre la forma en la que usamos nuestros coches.

Antes de la pandemia mirábamos a la electrificación como algo futuro, una migración que de manera paulatina y sin un impacto aparente iba a suceder simplemente por inercia, sin embargo, estos años todo se ha ido acelerando -quizás por qué hemos perdido algo más de un año y no somos conscientes-.

Los vehículos eléctricos han llegado para quedarse sin embargo, no han conseguido solucionar todos sus condicionantes. Ni han conseguido mejorar su autonomía de manera relevante -al menos en los vehículos de coste razonable-, ni se ha avanzado en la implantación de las conocidas electrolineras que, prometían, iban a conseguir cargar nuestro coche en un tiempo similar al que hoy usamos para el repostaje, y esto no es una cuestión baladí, los eléctricos están llamados desde un principio a dominar las grandes ciudades, son la alternativa perfecta para aquellos que realizan en su día a día trayectos relativamente cortos y además su des carbonización llega justo donde más se necesita, en aquellos sitios con alta concentración de polución, sin embargo, la ciudad también tiene un problema de espacio, no todos los vehículos se aparcan en un garaje y de los que si lo hacen, no están preparados con un punto de recarga y en muchos casos, aunque los propietarios desearan realizar la instalación, las propias barreras arquitectónicas y la dimensión de la mayoría de los garajes, no hacen viable la instalación masiva de cargadores, todo ello, dejando pendiente aún el gran dilema de la generación de energía.

Retos a parte, las nuevas leyes avanzan de manera imparable sobre todo en las grandes ciudades donde las zonas de bajas emisiones ya son desde hace algunos años una realidad más que una promesa, y ahora en segunda ronda, se activa el plan que obligara a los propietarios de vehículos -sobre todo los denominados clase A- a plantearse el achatarramiento de los mismos, todo ello, bajo amenaza de una reducción en algunos casos total de su movilidad.

Madrid, es uno de estos ejemplos, ya a principios de este año 2022 los vehículos sin etiqueta energética y no empadronados en Madrid tiene restringido el acceso a la ciudad, progresivamente hasta 2025 ,incluso los empadronados en Madrid, se restringirá el acceso inclusive a la M30.

Ya se esta trabajando en la alternativa más prometedora, al menos para el transporte en carretera, con la pila de hidrógeno que además, se espera en breve, que sea verde por supuesto a través de renovables, sin embargo, a día de hoy, sigue siendo bastante caro. Independientemente de los problemas de coste es necesaria una alternativa al eléctrico para este tipo de vehículos, -es inviable sobre todo por las baterías y por el espacio necesario para ellas-.

Al fin, un cambio que parece haber pillado  a la industria con el pie cambiado, una huida hacía delante por parte de los legisladores y al fin, un lio con mucha incertidumbre para el consumidor, al que, para su tranquilidad, podemos afirmar con rotundidad que el motor de combustión aún tiene muchos años, kilómetros y aún no ha dado su último suspiro.

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